domingo, 9 de septiembre de 2018

Ratios Financieros para la Economía Familiar (parte 1)

Una gestión responsable del presupuesto familiar supone, igual que en una empresa, llevar un seguimiento de las cuentas mensuales. La contabilidad comparada con la de la empresa es, evidentemente, mucho más sencilla en la economía familiar pero no por ello menos importante.

Desde ya voy a suponer que tenemos desarrollado un pequeño excel con nuestros gastos e ingresos mensuales y el que no tenga esa hoja de balance debería a empezar a tenerla. Es un paso fundamental, aunque sepamos que vamos bien, que cumplimos con todos los gastos y podemos ahorrar todos los meses. Algunos rehúsan a hacerlo porque se creen que se está poniendo en duda su capacidad de gestión. Nada más lejos de la realidad. El propio Carlos Slim, la 7ª persona más rica del mundo, ha reconocido que su propio padre le enseñó a llevar sus cuentas desde pequeño anotando en una libreta sus gastos mensuales. Una lección que los que estamos aprendiendo deberíamos copiar.

Ahora que ya os he convencido de llevar una hoja balance, con los ingresos y gastos mensuales, vamos a empezar a sacarle su jugo. En contabilidad las hojas de balance son solo el principio del análisis de un Director Financiero, no el fin, ya que aquí, de momento, ya sabemos que no estamos debiendo dinero (o tal vez sí) pero vamos a utilizar unos ratios o porcentajes que son los que verdaderamente nos hablarán de la Salud de nuestra empresa familiar. Lo ideal en las familias con hijos es poder hacer un balance conjunto pero también se puede hacer por separado, en los casos en los que tu pareja no es tan fan de los números como tú, del mismo modo que pasaría con las declaraciones de impuestos: Se pueden hacer de forma conjunta o separada. Si es separada hay que tener en cuenta el peso de cada pago en las cuentas de cada uno aunque ese pago salga de una de las cuentas de la pareja.

¿Qué es un ratio? Un ratio es una palabra latina que se traduce como razón y viene a significar comparativa. Es el resultado de comparar dos magnitudes o cifras distintas para saber cómo se relacionan, de ahí deriva la palabra razonamiento, de igual modo que uno no está ni gordo ni delgado sino se le compara con el peso y estatura media o la cantidad de grasa corporal propia con la media de un cuerpo medio de población. Es decir, el resultado en sí no tiene por qué significar mucho sino se compara con unos estándares establecidos por la experiencia y consenso contable. Ya podemos empezar.

Ratios financieros aplicados a la economía doméstica

Ratio Vivienda
Es el primer ratio con el que nos encontramos. Vamos a ver el peso que tiene el pago de este bien, la vivienda, en nuestra economía particular. Aquí da igual que sea alquiler o hipoteca de vivienda en propiedad ya que lo que nos interesa es el peso específico del pago mensual. Se trataría de dividir la mensualidad entre el ingreso mensual:

Ratio Vivienda = (Pago hipoteca o Alquiler / Ingreso mensual) x 100

Con esto sabemos el peso del pago mensual en nuestra nómina. El consenso contable es que este pago no supere el 30% del ingreso mensual. Esta es la fórmula simplificada. A mí, personalmente, me gusta añadirle los gastos de luz, agua e internet que van aparejados a toda vivienda hoy en día y es un gasto más real del peso de la vivienda pero, siendo estrictos, es suficiente con el pago de la hipoteca o alquiler. El porcentaje del 30% es el porcentaje aceptado por los bancos a la hora de conceder o no conceder una hipoteca pues se entiende que, con un porcentaje más alto, podría verse comprometida la economía familiar en un momento de crisis.

Ratio Endeudamiento
El siguiente ratio en importancia es aquel que nos indicará el peso de los diferentes préstamos personales que soporta la nómina mensual. Igual que en el caso anterior, pero ahora sumando todos aquellas mensualidades de los préstamos personales que tengamos entre el ingreso mensual:

R. Endeudamiento = ((prest. coche + pago tarjeta crédito + prést. tv + etc) / Ingreso Mensual) x 100

De nuevo el consenso contable dice que la suma de estos pagos no superen el 30% del ingreso mensual de la nómina. Aquí vemos que el consenso contable ha dividido y simplificado los gastos más grandes de una familia en tres grandes bloques, que son: casa + coche + gastos personales. Así se divide la nómina para poder satisfacer con tranquilidad cada pago que tiene una familia, lo que supone asumir un 30% a cada uno, dando un margen suficiente para cumplir con todos los gastos personales mensuales. Según estos ratios ya encontrarás una respuesta a la pregunta de por qué nos encontramos tan agobiados, o aliviados, con nuestra nómina.

Ratio Ahorro
Si asumimos que un 30% de la nómina va a cada gasto importante de la vida de una persona, esto es, casa, coche y gastos varios, si sumamos todos los gastos, 30% + 30% + 30%, el resultado es 90%. ¿Qué pasa con ese 10% restante? Ese 10% restante es el que debe corresponder al ahorro. Aquí no voy a entrar en los distintas herramientas que existen en el mercado para ahorrar sino solo en hacer hincapié en por qué debe existir esa partida en nuestro balance.

Claro, si suponemos que primero destinamos una parte a la vivienda, un 30%, luego otra parte a los préstamos personales de la vida corriente, un 30% de máximo, el resto a los gastos personales (como salir de copas, comprar ropa, complementos, etc.) y lo que reste al ahorro, cuando lleguemos a la cantidad a destinar al ahorro nos vamos a encontrar con un rotundo 0%.

Esto es porque la fórmula teórica es esta:
Nómina 100% = Hipoteca 30% + Préstamos 30% + Gastos 30% + Ahorro 10%

Si aplicamos la realidad será esta:
Nómina 100% = Hipoteca 30% + Préstamos 30% + Gastos 40%

Lo que propone el consenso contable es que el ahorro sea un pago más, un pago a uno mismo por el esfuerzo que realiza de trabajar y de disfrutar de la vida, ya que el ahorro puede traducirse en algún capricho, viaje o necesidad futura a cubrir, como podría ser un extra para la jubilación o una entrada para una vivienda en propiedad. El ahorro es muy importante, es necesario, pues jugando con las reglas es como realmente se gana.

La fórmula propuesta, en orden de importancia, es así:
Nómina 100% = Ahorro 10% + Hipoteca 30% + Préstamos 30% + Gastos 30%

Así te aseguras un ahorro constante, de al menos el 10% de la nómina, que es contabilizado como un pago más, un pago a nosotros mismos, a nuestro yo del futuro. El ahorro de ahora puede suponer un menor porcentaje de gastos en hipoteca o préstamos futuros ya que también se puede destinar a amortizar préstamos o a dar entradas para futuros préstamos. El ahorro es un ratio fundamental en la ecuación y que la gente subestima demasiado.

Esta entrada continuará... en la parte 2.

lunes, 4 de junio de 2018

La anti-doctrina del Shock

Mucha gente es seguidora de doctrinas que, en cierta medida, beben de conspiraciones. El truco para que esas teorías fructifiquen es que parten de supuestos parcialmente ciertos para luego, de forma velada, transforman esa verdad en lo que le interesa. Consiguiendo implantar en la sociedad una idea falsa con apariencia de veracidad. Así es como se introdujo en nuestra sociedad la famosa doctrina del shock, de la periodista Naomi Klein.

Según esa doctrina, frutos de concienzudos experimentos de la CIA, dice que una forma de manipulación de los Estados es a través del miedo. Evidentemente, y al al "color" de la periodista, se ve que solo manipulan cierto tipo de gobiernos, es decir, que solo los gobiernos de derechas son los que manipulan insuflando el miedo al desastre que puede provocar las políticas de izquierda.

La verdad es que el miedo es un mecanismo de defensa muy válido. Gracias al miedo la gente se vuelve prudente, sensata, evita ciertos riesgos porque un "golpe de mala suerte" o traspiés puede ser fatal. El problema, como siempre, está en los extremos pues un exceso de miedo nos paraliza exageradamente y no nos dejará actuar con libertad ni experimentar experiencias muy enriquecedoras.

El mensaje que transmite esa teoría no es, del todo, malo. Hay que arriesgarse en la vida. Andar por lugares inexplorados e, incluso, por lugares donde otros han fracasado. De hecho, de vez en cuando hay que fracasar. Quitarse los miedos de encima y actuar. Eso que es bueno, que forma parte de la experiencia de vivir, que nos hace estar vivos, hay que hacerlo con una sola idea en mente: ¿qué pasa si fallamos?¿cuánto estamos dispuestos a perder?

Mi consejo es que usemos nuestro criterio como regla. Es bueno correr algún riesgo siempre que seamos conscientes qué podemos perder si ocurre el peor escenario posible y aprendamos de nuestros errores y fracasos. Como todo en la vida el punto de equilibrio es lo más sabio. Corramos riesgos pero no despreciemos el valor del miedo. Seamos audaces pero no imprudentes. Sacúdete el miedo pero aprende a valorar tu instinto. En una sola palabra: ¡Vive!