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jueves, 3 de febrero de 2011

Fosilización de un modelo de negocio: el Cine

Acostumbrados como estamos al estrellato de los actores, directores, animadores y demás personal dedicado a la realización de películas de cine hoy podemos llegar a decir: Sres. se han estrellado, aunque aún no lo sepan, pero algo se huelen.

No es por falta de calidad en las producciones, ni por falta de talento humano (en las animaciones también hay mucho talento humano), ni por un sistema de proyección actual; simplemente el modelo no funciona.

En un mundo donde estamos acostumbrados a ver (igual no tanto a observar o contemplar) tantas películas, tanto cine, lo que resultó ser un invento sobrecogedor y espectacular donde valía la pena pagar por entrar a ver porque miles de sensaciones y sentimientos se condensaban en películas de 2 horas (el formato de 1 hora y media es relativamente reciente por ser más comercial) ahora ya no tiene el mismo "VALOR".

Con la irrupción de la televisión de HD, y la banda ancha, el cine sigue siendo espectacular pero sólo para los románticos (aún recuerdo con sentida emoción el pase de mi corto por una pantalla grande, y la sensación es cuasimágica).

Lo han convertido, se ha convertido, nos hemos convertido (da igual, el resultado va a ser el mismo), en un producto de consumo más que no "vale" lo que se puede llegar a "pagar" por ello. Aquí sí que podemos decir que la relación precio-valor no es equivalente y es, según creo, el causante de la desaparición paulatina de espectadores de las salas de cine. Cada vez se va menos al cine, aquí y en países donde las leyes "antipiratería" son más duras. El barco se hunde y las disputas por quien tiene la culpa ya no llevan a ningún sitio. ¡Sálvese quien pueda!

Es particularmente interesante el artículo de opinión (quizás autocrítica) de Isabel Coixet en el País que recomiendo encarecidamente leer.

Un saludo.

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