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martes, 12 de agosto de 2014

Incertidumbre geopolítica

Ya nos lo avisaba el sr. Draghi: “Hay cierta incertidumbre geopolítica que puede afectar a la economía” decía. Por eso, en su momento decidió que aún no era el momento para mover ficha en el gran tablero de ajedrez de los tipos de interés. No habrá subido los tipos de interés, pero cada vez que habla “sube el pan”.

Las palabras del Jefe del Banco Central Europeo siempre son interpretables y, a veces, indescifrables, quizá porque ni él sabe lo que ha querido decir, pero más vale eso que saber lo que dice y luego encontrarnos con una enorme crisis financiera tal y como le pasó a su homólogo en la FED, Alan Greenspan.

¿Qué podemos esperar del futuro próximo?

Analizando los gráficos de que disponemos podemos hablar, en primer lugar, de normalidad. Por lo menos en términos macroeconómicos. Si observamos la curva de rentabilidad de los diferentes bonos españoles observamos una curva sana. Esto nos indica, junto con los datos decrecientes de parados, que España no está en recesión ni se le espera. Así que hablar de recesión o deflación en estos momentos es mear fuera de tiesto. Lo siento por los agoreros.


Entrando más en detalle, podemos observar el Ibex 35 en su histórico como lo que ocurre es perfectamente normal al haber llegado a un punto de resistencia clave cercano a los 11.000 puntos y es posible que estemos uno o varios años en un mercado lateral, entre los 11.000 y los 9.800.


En el gráfico anual muestro la posible línea de soporte del gráfico del Ibex 35.



La conclusión prevista, dentro de la prudencia debida, es la entrada de un posible mercado lateral con cierta duración temporal (al menos, un año). Dudo, con la información de la que dispongo ahora mismo, que pueda ocurrir otra cosa en 2015 máxime llevando 2 años de casi continua subida del mercado bursátil. Así que, ahora que muchos pequeños inversores ven el momento de meterse, los tiburones preparan el mercado para recoger beneficios porque compraron cuando todo estaba cayendo en el 2012.

En Estados Unidos.

Es la misma historia. Es más seguro que seamos nosotros los que vayamos a su ritmo que al revés pero el planteamiento de este post es la que es por simple perspectiva personal.

Salvo algún dato que no sé muy bien como interpretar creo que la inflación se va hacer patente en el mercado americano, pues los programas de ayuda del gobierno Obama van a empezar a pasar factura. Después de un crecimiento espectacular (y artificial) en la bolsa es posible que veamos alguna corrección en su mercado con una posible vuelta a los 14.500 del Dow Jones.



Entonces echaremos la culpa (y con razón) a la moderada subida de tipos de interés por parte de la FED para combatir los primeros signos de inflación en el país de referencia económica mundial. Desde mi punto de vista no va a ser preocupante y puede que las subidas continúen después del verano siguiente por una mejora de las condiciones económicas en ese país y en el mundo (tensiones geopolíticas aparte).



Por lo tanto, entraremos en un año de ajuste en la economía americana donde veremos como luchan contra la inflación al tiempo que inicia su arranque industrial de recuperación pues, a pesar de todo, se ve que es el país que antes ha sabido sobreponerse a la crisis de deuda (privada) acontecida. Esa pienso que será la clave.

Este es mi modesta opinión sobre los movimientos del mercado para dentro de un año, más o menos, pero estoy abierto a críticas o puntualizaciones.

Un saludo.

martes, 29 de julio de 2014

Austeridad, suicidio o solución


Me río yo de los que no hacen más que meterse con la austeridad. Austerticio, creo que lo llaman, haciendo un "ingenioso" juego de palabras entre austeridad y suicidio. Esos mismos desean, entre otras cosas, imprimir billetes a manta porque, si en EEUU lo hacen, ¿por qué no nosotros?-se preguntan-, y devaluar la moneda (o volver a la peseta que es lo mismo) porque creen que son la panacea de la solución de nuestros males económicos. Si eso fuera así Colombia, Uganda, Madagascar o Laos serían los países más ricos y más exportadores del planeta y, eso, no es así. Éstos que defienden estas tesis, para mí, no hacen más que sacar a pasear, y por la plaza mayor, la más inculta de sus ignorancias.

Si algo debemos aprender de la Historia patria es que por más que inventemos formas de crear "billetes" tener más y gastar más no resuelve el problema sino que lo puede agravar. Nuestra historia nos recuerda que de América, en los siglos XVI y XVII, gracias a la esclavitud de los indios traíamos barcos llenos de moneda nueva y no fue precisamente eso lo que evitó lo inevitable sino, al contrario, agravó el problema. Aquí en esa época, en la que no trabajaba ni el tato, todo se sobornaba y nada se inventaba, al pobre que se le ocurriese trabajar se le cosía a impuestos (¿de qué me suena todo esto?). Por lo tanto, el que trabajaba era porque no tenía suficiente como para librarse de los impuestos y eso no tarda en acabar mal. Con tanto oro y plata de nuevo cuño deberíamos haber sido inmensamente ricos, ¿no es así? Pues no, quizá así pareció en un primer momento pero el resultado final es que no.

La consecuencia más directa de aparición de tanta "riqueza", o la primera de ellas, fue de la inflación que alcanzó el 107% a mediados del siglo XVII. Claro, como había tanta moneda en circulación y era más cómodo "vivir" sin trabajar todo se compraba al exterior que, como era natural, creó una deuda externa de 70 millones de ducados frente a una recaudación de solo 10 millones de ducados. Se intentó de todo, hasta se usó una forma de devaluación de moneda poniendo otra en circulación llamada el Vellón que era parte plata y parte cobre. Y es por eso, porque solo se cobraba impuestos a los currantes que eran cuatro gatos, teníamos los precios por las nubes, de impuestos no se recaudaba nada y creábamos una deuda externa inasumible y, por lo tanto, no se tardó en caer en suspensión de pagos en 1607 (y eso que entraba oro y plata a manos llenas, ¿¿¿¿cómo es posible????).

Finalmente, como de envidias íbamos sobrados y necesitaba el Estado ingresos inmediatos se acuerda, en 1609, la expulsión de los moriscos y la incautación de todos sus bienes (que era el verdadero fin de tales leyes aunque la excusa era la pureza de sangre y mantener la fe y demás). Con la consiguiente expulsión y confiscación de sus bienes de casi los únicos que curraban en España los que se quedan son nobles, monjas y frailes la crisis no se arregló, evidentemente, y las consecuencias se arrastraron durante siglos posteriores. Esto era similar al famoso "exprópiese, señor alcalde" que en su día puso de moda el señor Chávez de Venezuela. Expropiar hasta que no hay nada más que expropiar.

Así que, lejos de ser un ingenioso juego de palabras, entre austeridad y suicidio, simplemente es una nueva palabra de un arte tan viejo como la historia del hombre y poco recomendable para la sociedad: Demagogia.

Y de la historia reciente deberíamos también aprender porque del "España va bien" nos hemos encontrado con lo mismo: inflación, corrupción y deuda por un tubo.

Así que, valorando los hechos, juzguen ustedes mismos.

Un saludo.