lunes, 24 de marzo de 2014

El Asalto de la Valla


Desde mi humilde punto de vista creo que la visión que se está dando sobre la inmigración ilegal es una visión distorsionada. Debido a las últimas noticias y hechos ocurridos en la valla de la frontera de Melilla parece que no queramos que haya extranjeros en nuestro país, España, y eso no es así. Somos un país donde la mayoría de los ciudadanos somos hospitalarios y estamos encantados de recibir en nuestra tierra gente de los más diversos países, culturas y religiones.

En primer lugar, aunque el salto de la frontera es similar en número a otras veces (incluso puede que menor) el drama de la inmigración irregular nos escandaliza a todos, por eso es noticia el ASALTO de la valla (que no simplemente SALTO). No podemos mirar para otro lado. El problema no es saltar o no la valla sino la desesperación que tienen que tener esas personas, desde sus países de origen, para realizar ese asalto. Ese el verdadero drama.

Me recuerda a los tristes hechos ocurridos en el nefasto muro de Berlín cuando la gente estaba desesperada por la falta de libertad del sistema comunista y se veía obligada a asaltar el muro pagando con el alto precio de sus vidas bajo las ametralladoras del Estado Democrático Socialista. Aquí la valla (el muro) intenta evitar que entren, no que salgan, ¿es similar? ¿son comparables ambos hechos? Similar es la desesperación de la gente por buscarse un futuro mejor, similar es el drama de sus países de origen, pero, por supuesto, no es similar la intención nuestra de limitar la entrada de personas y, a pesar de que muchos así no lo ven, del uso de material antidisturbios.

Sí, se usan métodos antidisturbios para controlar y disuadir el asalto ilegal pero no se tiene la intención de hacer fuego para matar a nadie. Esa es la diferencia. Es conocida la violencia y el número de asaltantes, por ello es necesario su uso para disuadir el asalto ilegal y que se utilicen los accesos legales. Por eso son necesarios los medios antidisturbios. Creo recordar que hace algún tiempo se llegaron a utilizar militares para reforzar la vigilancia. Y eso me lleva al segundo punto.

 En segundo lugar, nadie dice que no entren extranjeros o, por lo menos, no lo decimos la mayoría. Lo que decimos es que entren de manera legal. El Estado tiene que proteger con seguridad a los ciudadanos que tiene en su territorio y eso no lo puede hacer si tiene avalanchas descontroladas de gente sin documentación. Es de cajón.

Muchos de nosotros hemos vivido una Europa que no estaba unida y que había fronteras para viajar entre países vecinos como Francia, Reino Unido, Italia, etc. Ahora, las nuevas generaciones, han conocido solo los beneficios de la Unión Europea y no saben la gran ventaja que ha supuesto la supresión de fronteras pues no comprenden lo que suponía tener fronteras entre países. Pero no tienen en cuenta el esfuerzo, como país, que tuvimos que hacer para llegar hasta aquí (esfuerzo económico y de legislación).

Las fronteras están para controlar la entrada (y salida) de personas (tanto para beneficiarse del sistema social de España como para que no entren criminales), de mercancías (que no entren mercancías ilegales o que no cumplan las leyes españolas como armas, drogas,etc) y capitales (que no se fuguen o entren capital sin pasar por hacienda) y el Estado no puede proteger a sus ciudadanos si hay una entrada descontrolada de personas ya que los recursos que disponemos son limitados porque somos un país social y democrático.

El artículo 1 de la Constitución Española dice España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

Por lo tanto, no decimos que no entren sino que decimos que entren de forma legal. Porque si entran esas personas no tendrán acceso a la sanidad, educación y prestaciones de ayuda social que pagamos entre todos ni tampoco al trabajo y terminarán o robando o explotados laboralmente. Es normal, tienen que comer y cubrir sus necesidades básicas y eso es mucho más difícil en una situación irregular.

Somos un país social pero también un Estado democrático de Derecho, es decir, sujetos a la leyes. Nosotros como ellos. Todos. Ellos piden respeto, muy bien, es normal y correcto, nosotros también pedimos respeto a nuestras leyes. Leyes que como país hemos aprobado por mayoría de nuestros representantes y que entren por los sitios habilitados y con los requisitos que se piden como hemos hecho todos los demás que hemos ido a un país extranjero de turismo o a trabajar.

Viendo las últimas noticias uno termina comprendiendo el devenir de la historia española debido a la ignorancia reinante en parte de este país cuando miles de personas se manifiestan con marchas desde muchas partes de España para pedir el fin de los recortes y que el Estado se haga cargo de la vivienda, sanidad, educación y un largo etcétera pero ignora que los albañiles, aparejadores, fontaneros, electricistas (y etc.) que han construido las viviendas o los que trabajan de médicos, enfermeros, celadores o trabajan como profesores necesitan cobrar para vivir a final de mes. No son esclavos. Son personas que trabajan por un sueldo, igual que los inmigrantes que intentan saltar la valla. Eso sin contar los materiales. Hace falta dinero para todo eso. Si queremos más servicios o más personal habrá que aumentar los impuestos o, por lo menos, ingresar más. Esa es la gran lacra de este país: la ignorancia económica.

Desde este blog quiero re-enfocar la realidad de este país, algo que los políticos no hacen, desde la sociedad civil. Porque amo este gran país, a sus gentes, a la humanidad (aunque no piensen igual que yo) quiero lanzar esta reflexión. Si queremos cambiar el mundo, empecemos por descubrir la causa de nuestra ignorancia.

Un saludo.