jueves, 12 de octubre de 2017

Yo no elegí ser español

Mucha gente critica la unidad de la nación española porque, sin darse cuenta, incluye en "su definición" sus propios prejuicios caducos. El franquismo hace 40 años que acabó, por favor, entierrenlo ya, ocurrió, aprendamos de ello pero no pretendamos cambiar la historia.

Cuando hablamos de una España, hablamos de país con sus virtudes y defectos que intentaremos corregir entre todos, con su cultura e historia rica y diversa (en lenguas y tradiciones) que compartimos todos, tan español es el vasco como el gallego, el aranés, el valenciano, el castellano, el catalán y, ya puestos, también el murciano (si me dejo alguna lengua más la añadís y punto). Nunca se ha hablado de una España uniforme. Bueno, sí, los fascistas de derecha y de izquierda hablan de una España de ideas únicas, partidos únicos, cultura uniforme, pero nunca unas minorías han representado a la mayoría por mucho ruido que hagan.

¡¡Claro que España es diversa!! Pero, al mismo tiempo, es justa, igualitaria y solidaria. Ningún español está por encima de otros solo por haber nacido en una parte del país (eso cuando ha nacido o ha vivido) llámese Cataluña, Extremadura o Ceuta por poner unos ejemplos. Los nazionalistas no quieren libertad, entendamos esto, quieren privilegios, algo muy medieval tal y como ellos defienden, y de un modo autoritario, algo también más medieval y absolutista, es decir, por las buenas o por las malas.

¡¡Claro que somos diferentes!! Pero no somos una nación por cada ciudadano que vive en este país, esa es la idea de vivir en sociedad, somos individuos y somos seres sociales. Podemos entendernos pero no debemos avasallar a los demás con las ideas propias solo porque no las compartamos. También podemos estar en desacuerdo, no pasa nada por no llegar a acuerdos, no será el momento para ello, no es obligatorio llegar a acuerdos sí o sí.

No se construye un país dividiéndolo. Debemos aprender de la historia, ya lo decía Julio César: divide y vencerás. Solo podremos avanzar alcanzando acuerdos dialogando, no imponiendo, no imponiendo referéndums sí o sí, olvidándose de los demás ciudadanos amparándose en ideas de superioridad racial o cultural muy poco democráticas. Y cuando un ciudadano o un grupo de ciudadanos incumple la ley el Estado está obligado a hacerla cumplir.