viernes, 26 de junio de 2009

Tercer paso: Primero los cimientos.



Sé que la gente que lea este blog y lea estos post se estará preguntando cosas como: "¿Cuándo empezará a hablar de incrementar ingresos?""¿Cuándo de hacernos ricos?" o tal vez piense "¿Gastos?, pero si lo que quiero es aumentar mi nivel de vida no estancarme o menguarlo".

En algún post anterior he comentado que crear una fortuna es similar a construir una casa.

Y eso es lo que vamos a empezar a hacer nosotros con nuestra economía (futura fortuna), empezar a construirla.

Teniendo en cuenta que ya sabemos por dónde entra y sale nuestro dinero ya tenemos, aún sin saberlo, el cimiento más importante de nuestro edificio - imperio.

Sabiendo el origen de nuestro dinero, y también siendo conscientes de su triste final, sólo es cuestión de empezar a restar gastos.

Un autor que leo y respeto(también releo continuamente porque siempre se aprende algo nuevo de él) es Robert Kiyosaki . Este autor de libros de negocios dice que nuestra fortuna no se construye solamente con grandes ingresos sino conteniendo los grandes gastos. En eso, y en otras tantas cosas, coincide con mi mentor.

¿Ya está?¿Cómo puede ser que no haya fórmulas mágicas?
No.

Realmente esta parte es muy difícil de llevar a cabo porque nadie quiere perder su nivel de vida que tan esforzadamente ha trabajado. Parece que comencemos una dieta para perder peso.

Hay que tener en cuenta que, aunque seamos inconscientes de ello, estamos a tan sólo un accidente o una enfermedad o una mala inversión o una mala separación de la ruina más absoluta.

Y lo peor de todo es que ésto no es la solución, sino sólo una medida a tener en cuenta. Lo mejor, es que comenzaremos a estar en el buen camino.

Realmente todo es cuestión más de física que de matemáticas (no valen las excusas de que en el cole uno era malo en mates) ya que si recordamos la primera ley de Newton observamos que dice: - Todo cuerpo persevera en su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no ser en tanto que sea obligado por fuerzas impresas a cambiar su estado -.

Es decir, que todo seguirá igual si no empezamos a arreglar las cosas y el siguiente paso de sentido común (aunque no sea el más común de los sentidos) a dejar de cavar y crear nuestro balance es corregir nuestros gastos con la inestimable ayuda de la herramienta creada en el paso anterior.

Es una tarea que requiere de mucho ojo para identificar gastos ineludibles, necesarios, accesorios y extraordinarios. Sólo os puedo recomendar calma y buena suerte.

Buena suerte y hasta la próxima entrada.

jueves, 18 de junio de 2009

Un fondo para cada día.

Así reza el título de uno de los blogs de eleconomista.es y no es para menos.

Cuando buscamos información sobre dónde invertir nuestros ahorros en cualquier medio, lo normal ahora es buscarlo en internet, se nos puede nublar la vista y hasta coger algún mareo que otro y no precisamente por el calor.

Wall Street, y todos los que viven de lo que se cuece allí, en realidad no les importa nada el inversor o especulador que llevamos dentro.

Para entenderlo bien tendremos que ver cual es la esencia del lugar, cual es su alma.

Tampoco es algo, también sea dicho de paso, que se oculta en demasía pero que, al darse tanto por supuesto, se llega a borrar de nuestra vista con las promesas de rentabilidades fuera de lo común.

Wall Street es un mercado, igual que lo es la Bolsa de Madrid o Barcelona o Valencia o Bilbao, y como tal lo único que le interesa es vender y cuanto más mejor. Cada compra y cada venta le generan comisiones, de las cuales viven.

Por eso un día nos recomiendan un fondo mixto con rentabilidades de 20% anual, y al día siguiente son capaces de recomendar comprar bonos y ayer nos recomendaban tal o cual acción, ETF, warrant's, turbos, etc.

Al final si se les hiciera caso uno acabaría arruinado, sólo pagando sus comisiones y, claro, de rentabilidades no sabríamos nada.

Es la táctica de la confusión.

El truco: invertir con seguridad.

La seguridad se consigue en dos fases: Primero con "dieta hipoinformativa", es decir, cuanta menos "información" mejor porque hay tanta y tan variada que lo único que produce es dolor de cabeza.

Segundo anteponer formación a información, ya que no hay mejor inversión que la de invertir en uno mismo y en eso consiste la formación y, a la larga, nos traerá los mejores dividendos.

Por último tener claro tres conceptos: Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras, el beneficio se consigue en la compra y no en la venta (Ben cuanta razón tienes) y que nadie da euros a 90 céntimos.

Salud.

miércoles, 3 de junio de 2009

Segundo paso: Balance de Ingresos y Gastos.




El Balance. Palabra funesta que nos suena a algo que sólo tenemos que tener en cuenta cuando llegan el final de nuestros días. ¡Craso error!

Nos encontramos con que los profesionales de la economía no sólo hacen Balance de cuentas al final de una compañía, es decir, cuando esta va a disolverse o va a ser absorbida por otra, sino aunque yendo bien lo hacen cada trimestre y luego también al final del año.

No es obsesión por los balances. Es control. El control da seguridad. Viene a ser como el chequeo médico periódico que todos los médicos recomiendan y que muy pocos siguen. Este "chequeo" nos permite saber el estado de una compañía en ese momento, por eso se suelen hacer trimestrales o mensuales, y una vez comprobado el estado de "salud" financiera realizar el siguiente paso: Planificar el futuro (pero eso será en otra entrada).

Sabemos a dónde queremos ir: libertad financiera, o por lo menos, saneamiento de nuestras cuentas.

Pero debemos saber dónde nos encontramos. Sabemos el punto de llegada y ahora nos falta marcar el punto de salida para luego trazar la ruta en el mapa.

También es que nadie se atreve a comenzar a hacerlo porque no saben por donde empezar. Pero es más fácil de lo que parece. Si un Presidente de un Gobierno puede aprenderlo en un par de tardes, todo el mundo puede hacerlo, incluso en menos tiempo.

Cómo hacer un Balance en pocos pasos:

Coger lápiz y papel y dibujar un esquema como el de arriba.

Anotar en el apartado ingresos (dcha.) todo aquello que nos ha reportado un ingreso.

Anotar en el apartado gastos (izqda.) todo aquello, necesario o no, que nos haya reportado un gasto. Esta lista es la más extensa normalmente y puede dividirse en gastos fijos (aquellos que tienen un compromiso contraído con el banco, gas, electricidad, etc.) y aquellos que no están previstos y se realizan (cenas, médico bebé, reparación vehículo, etc.)

Sumar cada columna.

Restar del total de ingresos el total de gastos y obtendremos el Flujo de caja mensual, o lo que es lo mismo la cantidad de dinero que podemos ahorrar e invertir.

INGRESOS - GASTOS = Flujo de caja mensual

Evidentemente, como colofón, podemos encontrar tres resultados, a saber:

El primero que el total de ingresos sea superior al de gastos. El resultado del flujo es positivo y, sólo dependiendo de si nos parece mucho o poco, se puede empezar a trabajar para mejorarlo, esto es, aumentarlo.

El segundo resultado es que el resultado es igual a 0, o muy próximo a 0. Esto significa que ingresos y gastos están a la par con el peligro potencial de caer en números rojos y quebrarnos la cabeza con las deudas. También debemos ponernos a trabajar para mejorarlo. Estamos en alerta amarilla.

El tercer resultado es que cada mes estemos en números rojos. Todo el mundo sabe lo que significa esto. Es alerta roja y ponernos a trabajar enseguida en disminuir gastos y/o aumentar ingresos ¡YA!

No hay que desesperarse porque todo tiene solución. Ya sabemos los dos puntos el de salida y el de llegada, en el siguiente post comenzaremos a trazar el mapa entre los dos puntos.