jueves, 12 de octubre de 2017

Yo no elegí ser español

Mucha gente critica la unidad de la nación española porque, sin darse cuenta, incluye en "su definición" sus propios prejuicios caducos. El franquismo hace 40 años que acabó, por favor, entierrenlo ya, ocurrió, aprendamos de ello pero no pretendamos cambiar la historia.

Cuando hablamos de una España, hablamos de país con sus virtudes y defectos que intentaremos corregir entre todos, con su cultura e historia rica y diversa (en lenguas y tradiciones) que compartimos todos, tan español es el vasco como el gallego, el aranés, el valenciano, el castellano, el catalán y, ya puestos, también el murciano (si me dejo alguna lengua más la añadís y punto). Nunca se ha hablado de una España uniforme. Bueno, sí, los fascistas de derecha y de izquierda hablan de una España de ideas únicas, partidos únicos, cultura uniforme, pero nunca unas minorías han representado a la mayoría por mucho ruido que hagan.

¡¡Claro que España es diversa!! Pero, al mismo tiempo, es justa, igualitaria y solidaria. Ningún español está por encima de otros solo por haber nacido en una parte del país (eso cuando ha nacido o ha vivido) llámese Cataluña, Extremadura o Ceuta por poner unos ejemplos. Los nazionalistas no quieren libertad, entendamos esto, quieren privilegios, algo muy medieval tal y como ellos defienden, y de un modo autoritario, algo también más medieval y absolutista, es decir, por las buenas o por las malas.

¡¡Claro que somos diferentes!! Pero no somos una nación por cada ciudadano que vive en este país, esa es la idea de vivir en sociedad, somos individuos y somos seres sociales. Podemos entendernos pero no debemos avasallar a los demás con las ideas propias solo porque no las compartamos. También podemos estar en desacuerdo, no pasa nada por no llegar a acuerdos, no será el momento para ello, no es obligatorio llegar a acuerdos sí o sí.

No se construye un país dividiéndolo. Debemos aprender de la historia, ya lo decía Julio César: divide y vencerás. Solo podremos avanzar alcanzando acuerdos dialogando, no imponiendo, no imponiendo referéndums sí o sí, olvidándose de los demás ciudadanos amparándose en ideas de superioridad racial o cultural muy poco democráticas. Y cuando un ciudadano o un grupo de ciudadanos incumple la ley el Estado está obligado a hacerla cumplir.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Invertir en tiempos revueltos

Se están viendo nubes de tormenta, y una de las fuertes, en el horizonte inversor en España. No nos equivoquemos porque lo que afecta a Cataluña nos afecta a toda España. Estamos entrando en una espiral de noticias y circunstancias que poco bien auguran a una España que estaba saliendo muy a duras penas de la mayor crisis económica del siglo XX y XXI.

El motivo podrá ser político o económico, pero el daño ya está hecho, y pase lo que pase la situación no volverá a ser la misma. Los políticos golpistas han animado a creer a la gente que se puede proclamar una independencia unilateral, sin consecuencias, y consecuencias habrá.

En primer lugar, porque la inversión extranjera, necesaria y emprendedora, huye de todo lo que signifique problemas e inseguridad jurídica y de esto hay y mucho de ahora en adelante en España. En segundo lugar, porque las acciones reformadoras del Gobierno Nacional se pararán en seco para ocuparse de una crisis interna de muy difícil solución y, como he dicho antes, de consecuencias duraderas. En tercer lugar, y en clave más regional, el resultado va a ser muy negativo para la sociedad catalana por la imagen que proyectará hacia el exterior de sociedad convulsa e inestable, algo muy poco recomendable a la hora de solicitar crédito comercial exterior e interior.

Hay muchos golpistas que quieren la independencia "cueste lo que cueste" algo que les honra por su sinceridad y, al menos a mí, me hace temer el peor de los escenarios porque para ellos cualquier medio, incluido el violento, les será lícito para conseguir su fin. Un fin que la mayoría de la sociedad ni comparte ni desea. Ya estoy oyendo comentarios al respecto y no me gustan nada.

La idea de que Cataluña es próspera por acción de los catalanes, de forma exclusiva y excluyente, es una mentira muy repetida y que muchos siguen defendiendo, como con el famoso España ens roba, cuando Cataluña es Cataluña porque es España (inmigración de trabajadores, inversión pública estatal, políticas europeas de ayuda, etc.). Sin darse cuenta de que los que verdaderamente roban a sus propios ciudadanos son sus propios políticos, no solo por la trama de corrupción de Converència i Unió, sino porque mantener un Estado autonómico elefantiásico, duplicando las competencias estatales (dentro y fuera del territorio autonómico), provoca uno de los índices de presión fiscal más grandes de España.

Económicamente va a ser un desastre para todos los españoles y políticamente no tienen nada que
hacer los pues lo lógico es que se pierda autonomía y el Estado Federal que es España, de facto, se vuelva un poco más centralista. El Estado de las Autonomías es algo que muchos españoles estamos viendo más como un defecto que como una "supuesta" ventaja porque cada uno de nosotros nos vemos afectados por el hecho de residir en una provincia u otra y el daño a nuestros bolsillos y nivel de vida es muy grande sin comerlo ni beberlo.

Veremos como se desarrolla todo esto pero mi consejo, y esto cada uno que lo coja como quiera, es ir cambiando las inversiones, mirando hacia EEUU preferiblemente, porque en el caso de la bolsa y deuda pública española esto puede empezar a hacer agua. Esto es solo un aviso a navegantes...

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Una última vuelta de tuerca a la Independencia

La propuesta de muchos liberales sigue siendo equivocada. La gente, en España, puede entrar y salir libremente de su territorio, puede cambiar las leyes con su voz y voto (tanto nacional como en autonomías) y puede ser leal a la corriente o pensamiento que desee (nacionalista, comunista, liberal, etc).

En España hay derecho de asociación (a intereses particulares o a la nación que sea) lo que no hay es derecho a no cumplir la ley, es decir, uno puede sentirse más o menos español pero mientras esté en España debe cumplir la ley (por competencia territorial que ya le expuse en otro comentario el otro día) y la secesión política supone dejar de aplicar la ley, en este caso de forma unilateral, en una España de todos.

La ley se puede cambiar, por supuesto, pero en algo de esa importancia, como es la soberanía, dominio o propiedad de una parte de la tierra, debemos votar y opinar todos los españoles. No se está pidiendo la lealtad sino se está pidiendo un cambio de soberanía, propiedad en última instancia, de una parte del territorio. La gente cree que la tierra es de su propietario, es decir, del individuo particular que ostenta un título de propiedad bajo un régimen legal pero eso no es enteramente cierto.

La propiedad del individuo está subordinada a la existencia de una codificación legal de un país el cual, como representante de la totalidad de la población, es el último propietario de la tierra de la que usa, disfruta y dispone un titular. Es por ello que un Estado puede expropiar terrenos, declara si es urbanizable o no o simplemente puede dejar sin ocupar. Se llame esa tierra Cataluña o Perejil. Todas las demás elucubraciones son marear la perdiz, el liberalismo no crea Estados porque no hay leyes superiores a los Estados, los Estados pueden obligarse voluntariamente o por la fuerza de otros Estados pero estamos hablando de Derecho Internacional no de Derecho Nacional. He ahí la confusión.

¿Puede un Estado regular un proceso de secesión? Claro que puede pero debe tener una ley que lo permita ¿Quién tiene capacidad de crear una ley de secesión para un Estado? Las Cortes Generales porque es competencia de todos, soberanía nacional, no una parte de ese Estado. ¿Comete un delito el órgano o político que cree una ley de secesión sin tener atribuciones para ello? En España sí, art. 506 CP.

Lo demás es hacer trampas en el solitario.

lunes, 4 de septiembre de 2017

¿Independencia? Es un problema de propiedad, no de sentimiento.

Recientemente leí un artículo de opinión del Prof. Juan Ramón Rallo, en El Confidencial, sobre los sentimientos independentistas y cómo, en un caso de un sistema anarco-liberal, se debería comportar el Estado conforme a esta situación. Cada uno, sobre este y otros temas, es libre de publicar su opinión y de explicar sus puntos de vista pero creo que el profesor Rallo, en este caso, está totalmente equivocado.

El problema independentista en cualquier región, no solo en la Comunidad Autónoma Catalana o Cataluña, es un problema de propiedad de la tierra, no de sentimientos. El artículo del prof. Rallo defiende la voluntad individual de adherirse o desasirse de la competencia de un Estado y, en un Estado liberal y democrático, eso debería permitirse. Pero eso, hasta ahora en España, se permite con total libertad. Ese no es el problema.

En ese punto hay que tener claro que España ni obliga a quedarse a ningún ciudadano bajo sus fronteras (no implanta muros para contener a nadie dentro del país) ni impide a nadie cambiar la nacionalidad española (por otra o ser apátrida), además de que permite a las Comunidades Autónomas (a todas, no solo a la Catalana) autogobernarse con sus propias leyes, dentro del marco de sus competencias, siendo España, en la teoría y en la práctica, un Estado liberal democrático y descentralizado.

España es un Estado social y democrático de Derecho (art. 1.1 CE) que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

Por lo tanto, el profesor Rallo y el independentismo se equivocan. El independentismo se equivoca porque no tiene título de propiedad suficiente para decidir sobre una tierra que es de todos. La competencia es de la Soberanía Nacional. El marco de aplicación de esa Soberanía Nacional es territorial, sobre las personas que se encuentren dentro (se sientan o sean de la nacionalidad que sean) y ese es el tema de debate.

Ellos, los independentistas, quieren arrogarse los únicos propietarios de una parte del Estado que es propiedad de todos, decidir quien entra y quien sale, administrar su justicia y que sus instituciones suplanten las del Estado. En realidad, estamos tratando de un problema de propiedad y tendríamos que debatir:
¿qué ente es propietario legítimo?

Si quieren independizarse que se vayan, no hay problema, que los independentistas conquisten su propia tierra, creen sus propias alianzas y defiendan su territorio.

El liberalismo, y ahí es donde se equivoca el prof. Rallo, es una doctrina de relación del Estado con los individuos, no una doctrina de generación de Estados ya que para eso habría que irse a otro tipo de concepto y analogías. Por esto mismo, creo que el planteamiento del artículo está equivocado.

¿Cómo se fundamenta la legitimidad sobre la tierra del Estado Español?

Por el derecho a ella, como propietario, igual que los demás países, esto es, por Adquisición, Conquista o Dominio. Esa es la fundamentación de la creación de cualquier país. Por esa razón existe un autodenominado Estado Islámico o el Estado Francés, por ejemplo. El derecho español solo se aplica sobre las personas que se encuentren en suelo español, sean de la nacionalidad que sean, pero no se puede aplicar la ley española ni en territorio francés ni en territorio marroquí, etc. Otra cosa es que las legislaciones se parezcan y lo que es delito en un país también lo sea en otro.

Por eso fue una aberración legal la intención del juez Baltasar Garzón, y del gobierno español de ese momento, de crear una "Jurisdicción Universal" de algunos delitos sin consentimiento de los países que acogían a los supuestos delincuentes. Recordará el caso Pinochet que fue unauténtico esperpento legal e internacional, ¿qué derecho se arrogaba España para aplicar su derecho en territorio británico o chileno?¿Acaso España es la ONU?

En el tema de la independencia de una región, si buscásemos algún tipo de analogía, podemos imaginar los países como empresas. Imaginando el Estado como una empresa en la que cada ciudadano nacional tiene una acción, o voto, sobre el total. Todos somos propietarios, solidarios sin serlo a título individual, con su Consejo de representantes de los Accionistas (Diputados y Senadores), con su Consejo de Administración (Gobierno) y con sus propios Laudo para dirimir conflictos (Justicia). Para escindir una empresa es necesario la aprobación del total del Consejo de Administración y para unirse varias empresas en una es necesaria o la aprobación de ambos consejos (OPA amistosa) o la absorción (OPA hostil). En este caso, para la independencia, haría falta un acuerdo de todo el Consejo de Administración y el apoyo de la mayoría de los accionistas del total de la empresa. Así está diseñado el sistema legal español.

Como ejemplos de lo dicho anteriormente sobre cómo los países adquieren título de propiedad sobre territorios tenemos:
- por Conquista: Región de Crimea y Sebastopol por Rusia (2015)
- por Adquisición: Venta de territorios de Filipinas españolas a EEUU, por acuerdo de París de 1898, tras la derrota en la Guerra Hispano-Americana (1898).
- por Dominio: Consolidación de terrenos en Gibraltar (1714).

Por eso defender la legitimidad de propiedad dentro de una Ley (llámese Constitución o Ley fundamental) cuando hablamos de creación de Estados es inútil si solo quieren decidir sobre ello una parte de la población y no toda, pues ésta es siempre una convención, y lo que importa es el Dominio (algo que los romanos ya diferenciaban, entre derecho de propiedad y ejercicio del dominio). Lo que cuenta es la aplicación práctica de ese Dominio (de ahí el ridículo que comenté del sr. Garzón, el juez, con derechos perseguibles por encima de tu competencia territorial).

No hay que confundir la legitimidad de propiedad de un particular dentro de un Estado, que en ese caso debe sujetarse a unas reglas pactadas de ese Estado, es decir, a Derecho y la legitimidad de propiedad de un Estado, Ente supra-individual, que entre Estados o de formación de Estados donde las reglas son algo más primitivas y amorales. La disputa interna deberá resolverla el Estado con sus mecanismos legales. El Estado solo puede hacer cumplir la Ley, es su sino su razón de ser, si esa Ley no gusta, se cambia  y punto (recuerda: la ley es una convención, un contrato social). Se puede cambiar la Ley, las convenciones se pueden cambiar, pero se deben cambiar como toca, entre todos, porque de otro modo te estás saltando la convención, la ley, y si te saltas la ley el Estado está obligado a hacerla cumplir.

Por eso es inútil discutir si la Constitución Española (CE) es marco suficiente para legitimar la propiedad de la tierra por el Estado, porque la CE no legitima la propiedad. La CE es un marco de convivencia, es un sistema de resolución de conflictos pacífico: individuo-individuo, individuo-Estado.

El territorio es propiedad del Estado antes de la CE. El objeto de debate es que el tema de la independencia es un problema de propiedad del territorio y no de organización interna. España ha sido España con Monarquía absoluta, con República democrática liberal, con dictadura militar o con Monarquía Parlamentaria. Es independiente de su organización interna. Eso no crea legitimidad en la propiedad. Las leyes se cambian, si convences a la suficiente mayoría para cambiarla.

domingo, 18 de junio de 2017

Huevos, cestas y consenso de mercado

Siempre he dicho que dentro de la literatura de la inversión hay muchas medias verdades. El problema de esto es que nos toca, como inversores, aprender qué es verdad por las buenas o por las malas. A veces por las peores.

Ha pasado apenas una semana desde que el Popular quebró, en realidad se quedó sin liquidez pero en el mundo de los bancos es similar a quebrar, y fue vendido por 1 euro al Santander.

Me ha sorprendido mucho, mucho, la cantidad de gente que tenía TODOS sus ahorros en esas acciones. No me lo podía creer. Si hasta el mono tendría distribuido el capital en, al menos, 5 valores!!! Pero creo que la culpa no es de los inversores, al menos toda la culpa, sino del Mercado. Nos han malacostumbrado con las intervenciones públicas.

Todas las estrategias de inversión, todas, se basan en una sola premisa: la empresa no va a quebrar. No porque no ocurra sino porque no es lo normal, máxime cuando lo peor de la crisis ya ha pasado, pero eso es un riesgo que el inversor-especulador debe asumir. La empresa no quiebra, hasta que quiebra.

Hay que tener en cuenta que todas las estrategias se basan en cálculos estadísticos y nadie puede asegurar que puede funcionar nada 100% simplemente porque la certeza al 100% no existe. Por eso es importante aprender una gran lección: uses la estrategia que uses, diversifica. Porque si la cesta cae se van a romper todos los huevos y eso a pesar de que las recomendaciones de mercado fuesen muy optimistas.

Da igual si la acción está subiendo como la espuma o si la acción está muy "barata" en cualquier momento se puede desplomar y si esa cesta-acción cae más vale que tengamos más cestas. Si se rompe un huevo, haz una tortilla.

martes, 30 de mayo de 2017

El precio importa, es lo que pagas

Una de las cosas en las que no paro de incidir es que el mundo de la Bolsa es que la Bolsa, como tal, es un Mercado más, es decir, y si quieres ganar dinero hay que acercarse con mentalidad mercantil. Si no, la Bolsa no es una actividad mercantil y se convierte una mera casa de apuestas. La línea divisoria es muy fina. La gente normalmente se ciega por los gráficos, curvas y números y difícilmente obtienen beneficio de él. ¿Dónde está el Mercado de Capitales? ¿Por qué no consigo ganar dinero si parece tan fácil?

Hay grandes gurús con grandes libros publicados, caros cursos impartidos y enormes campañas en internet a sus espaldas que te repetirán una y otra vez dos ideas contradictorias: no hagas lo que otros hacen, compra las acciones ganadoras. ¿Contradictorias? Sí, no puedes hacer algo distinto de la mayoría si la mayoría ha comprado muchas acciones de una empresa y tú, como muy bien (o mal) te han aconsejado, te quieres subir al carro. Es contradictorio porque en esas acciones ya está la mayoría. ¿Cómo te has quedado?

Obviamos la regla básica: Compra Barato, Vende Caro. Hasta un mono podría hacerlo mejor que tú. El precio es lo que pagas por algo y, en ese caso, asegúrate de pagar el menor precio posible. Si uno va al mercado a comprar fruta para elegir la mejor fruta al mejor precio (el más barato) tendrá que esperar cuando todos los "vendedores" quieren venderla, es decir, en temporada y épocas de muy buena cosecha donde hay abundancia. El problema de la fruta es que es un bien perecedero y no lo podemos almacenar. En cambio, las acciones, o stock en inglés (curioso, ¿verdad?), sí podemos almacenarlas.

¿Qué haríamos si en vez de mangos comprásemos acciones de Nike?¿Qué harías? Esperaría a que fuese temporada y todo el mundo empezase a vender. En el gráfico sabemos que es temporada porque la acción ha bajado mucho y compraríamos cuando el precio esté bajo, es decir, sea una ganga. Seguidamente las almacenaríamos, en nuestro stock, y a esperar... ¡¡¡No es por otra cosa que el Comprar y Mantener es una de las mejores estrategias que hay en bolsa!!!

Como ejemplo, pero no quiere decir que se de siempre y bajo cualquier circunstancia, pero como ejemplo, tenemos en la sección Valores de la web un seguimiento semestral en el 2017 de las mejores y peores acciones en el 2016. Según estos primeros datos las peores acciones 2016, en promedio, baten con holgura a las mejores del 2016.

En el Ibex las mejores acciones se han revalorizado una media de un 4.18% mientras que las peores acciones del 2016 se han revalorizado una media de un 14.33%, ¡¡en 6 meses!! El Eurostoxx ha sido el más igualado donde las mejores acciones han ganado un 2.93% y las peores un 5.72% y el Dow Jones confirma el mismo patrón donde las mejores han perdido un -0.48% y las peores han ganado un 9.84%. (son promedios de los grupos de 5 acciones).

Sacad vuestras propias conclusiones.



miércoles, 19 de abril de 2017

Cuánto estás dispuesto a perder

Una de las cosas que siempre me llamó la atención de los libros que, supuestamente, enseñan a invertir en Bolsa fue que, en la mayoría, te hacían esa pregunta:

¿Cuánto estás dispuesto a perder?

Esa pregunta implica dos cosas según esos mismos libros. La primera, es que hay que asumir que se pierde cuando se invierte en Bolsa. En esto siempre he visto una contradicción pues, y es algo que siempre me ha chirriado cuando lo leía, introducir en una misma frase invertir y perder dinero nunca me ha gustado pues, si voy a perder dinero, ¿qué definición de invertir están usando? Para perder dinero prefiero simplemente ahorrarlo bajo el colchón. Lo siento, lo otro es una estupidez. Es un tema de probabilidades, dicen; que hay más oportunidades de ganar que de perder, comentan; que hasta Warren Buffett pierde en sus inversiones, argumentan. Nada de lo que se proponga en un método de ese tipo lo ha hecho Warren Buffett, eso para empezar, y más que invertir, cuando hablamos de estadística y probabilidad de un sistema, estamos hablando de algo muy conocido pero muy distinto: apuestas. Están pidiendo un auto de fe en el método o sistema pues, a la larga se supone, funciona.

Y la segunda, es que eso da veracidad al método que proponen porque es un método "realista". En este sentido te ofrecen un sistema de inversión que está probado y demostrado que no funciona siempre. La verdad es que se podrían ahorrar la última palabra, siempre, pues hasta un reloj roto da la bien la hora dos veces al día. Hay muchos libros de este tipo con sistemas similares, otros distintos, y todos ganan, a veces. En realidad es una técnica de márketing con la cual se acercan a la experiencia del lector, empatizan con él y le dan esperanza de ganar. Solo voy a proponer una par de preguntas: ¿sabéis cuánta probabilidades hay de que te toque la lotería? No, no es un 15% de probabilidad, como decían en la web de lotería de navidad, por cierto, ¿esto no se puede denunciar por publicidad engañosa por parte de una empresa pública?, sino del 0,001% y aún así, la gente, en masa, se lanza en navidad a jugar porque, ¿y si toca? Hay un libro muy bueno, algo antiguo, llamado Azar: habilidad y suerte, por John Cohen, de 1964, en el que se estudia la percepción de la suerte y de la habilidad, es decir, cuando hablamos de probabilidades creemos que nos puede tocar, por difícil que sea, y cuando hablamos de habilidad somos más conscientes de que podemos fallar por fácil que pueda ser, aparentemente, la ejecución.

Para aprender a nadar hay que mojarse.

Quien haya estudiado en una escuela de negocios podrá afirmarlo, tan rotundamente como lo hago yo, que lo último que te enseñan en una escuela de negocios es a hacer negocios. Es así. Enseñan muchas cosas útiles, otras no tanto pues parecen que son para rellenar y justificar horas lectivas, en las cuales se teoriza y se enseña cuales son los factores y modelos para crear un negocio. Cuando luego sales a trabajar en un despacho o, en el mejor de los casos, quieres montar un negocio propio te das cuenta de lo que realmente vale, contabilidad y legislación, y de lo que no, el resto. La inversión, así como los negocios, son una habilidad. Se gana con la experiencia. Lo que realmente deberían enseñar para invertir es por qué en la mayoría de los casos un fondo de cobertura, Hedge Fund en inglés, gana dinero y, normalmente, un pequeño inversor no lo hace. Esa es la verdadera la pregunta.

No os engañéis, no estoy en contra de los libros de métodos de inversión ni estoy diciendo que no los compréis. ¡Ojo! Estoy diciendo que las pruebas se hacen con gaseosa, o en este caso en papel, y antes de meterse en la Bolsa hay que estar dispuesto a perderlo todo, ¡todo! Si no es así, si no estás dispuesto a que los ahorros de toda una vida se escurran, literalmente, entre tus dedos no te metas en la Bolsa como un pequeño ahorrador pues tienes casi todas los números para perder. Ahorra, vete de viaje, disfruta con tu familia, cómprate el coche que siempre quisiste, pero no te metas en la Bolsa. Nadie es más responsable de sus actos que el que los ejecuta. Por cierto, no vendo ni recomiendo ningún tipo de método creado por mí mismo. Tampoco gano todas las veces.

viernes, 10 de febrero de 2017

Rupturas, esas medias verdades

Una de las claves del análisis técnico es el aprovechamiento de las rupturas con volumen para comprar valores y aprovechar la subida, pero algo que parece tan fácil es una de las medias verdades que se ha instaurado en el mundo de la bolsa.

Una ruptura es cuando un precio rompe un nivel de resistencia (bull market) o un nivel de soporte (bear market). Es una técnica popularizada por diversos escritores como Jesse Livermore o Stan Weinstein la cual consiste en aprovechar una ruptura de la resistencia o soporte para ponerse largo (alcista) o corto (bajista) siempre y cuando esta se haga con volumen.

¿Dónde está la media verdad?

La media verdad es que no sabemos cuando se producirá esa ruptura. Es decir, solo veremos la ruptura... ¡cuándo ya se haya efectuado! Es muy fácil ver rupturas y figuras chartistas en los gráficos a toro pasado pero nadie, repito NADIE, puede prever la realización de ninguna de ellas en la parte derecha del gráfico. Así que tenemos multitud de ahorradores, inversores, especuladores o jugadores (según se mire) pululando como pollos sin cabeza de una acción a otra esperando encontrar la siguiente Gran Ruptura del mercado alcista (o bajista). Esta es una de las razones por lo que el análisis técnico o chartista no tiene valor para mí.

¿Cuál es el enfoque que recomiendo?

Es el clásico de cualquier mercado: ¡¡¡comprar barato y vender caro!!! No existe ningún misterio. El principio básico de cualquier comercio es el aplicable aquí igualmente. Olvídate de comprar caro para vender más caro o dichos por el estilo. Lo que recomiendo es aplicar el método de Ben Graham, Warren Buffett, Ram Bhavnani, André Kostolany, Philip Fisher y un largo etcétera. Cualquier otro enfoque es erróneo y te va a hacer perder tiempo y dinero, te lo digo por propia experiencia, pero eres libre de probar e invertir como mejor te convenga.

Hay una frase que dice Donald Trump en su libro Cómo hacerse rico que es lapidaria: "veremos que en la base de su triunfo (se refiere el de Warren Buffett y Alan Greenspan) está precisamente lo que usted necesita para hacer sus inversiones: sentido común." De todos modos siempre habrá alguien que diga que ahora el mercado es diferente y que viejas fórmulas ya no funcionan o también puedes comprarte un mono que elija las acciones por tí.