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martes, 19 de abril de 2011

Si puede cambiar, cambiará.

Quien iba a pensar que la deuda estadounidense algún día podría bajar su rating. Nadie. Analistas y comentaristas no salen de su asombro. Si bien es cierto que, siempre que se hablaba del rating de la deuda americana, se realizaba con cierto reparo pero con la convicción interna de que eso no podría pasar.

Todavía no ha pasado, pero la perspectiva negativa es un aviso. Puede pasar!!

Rating y S&P

Las agencias de calificación, entre las que se encuentran S&P, Moody's, Fitch, etc., son empresas privadas llenas de analistas y expertos que con la información de la que disponen estiman, en un futuro próximo, la posibilidad de solvencia de ciertos activos, empresas o, en este caso, países.

Los estudios, o estimaciones, que se realizan por encargo o forman parte de su servicio permanente, son como todas las estimaciones: proyecciones subjetivas sobre datos objetivos. No, no tienen bola de cristal, pero como se les presupone expertos en su campo es más normal que se les haga más caso a ellos que, por ejemplo, a mí (que ya aviso que todo lo expuesto en este blog y comentarios sólo son opiniones).

Sus estimaciones suelen mover el mercado y, desde lo ocurrido con la crisis de crédito inmobiliario, han perdido mucho de su supremacía al calificar de bajo reisgo inversiones que no lo eran; se ve que sobre el papel sí lo eran. Aún así, sus calificaciones marcan el punto de inflexión para las decisiones de inversión de muchos inversores institucionales ya que su calificación es un indicador de la solvencia o riesgo sobre ese activo, empresa o país.

Calificación AAA de Estados Unidos de América

Desde los años 40 del siglo XX EEUU ha mantenido esa calificación crediticia. Esto se traduce en la creencia de que la deuda de los EEUU era de pago seguro, sin riesgo. De hecho, muchos analistas fundamentales, a la hora de utilizar una tasa de descuento o a la hora de comparar inversiones se utilizaba la rentabilidad de sus bonos como ejemplo de inversión sin riesgo. Nuestro país, España, también sufre esas calificaciones (todos los países que quieran vender deuda) y se encuentra calificada como AA, es decir, con cierto riesgo. Riesgo de impago.

Los tipos de calificación de S&P

Cada empresa tiene su gradación propia pero para realizarnos una idea en S&P las calificaciones son:

AAA
AA+
AA
AA-
A+
A
A-
BBB+
BBB
BBB-
BB+
BB
BB-
B+
B
B-
CCC+
CCC
CCC-
CC+
CC-
D

Desde el varapalo de las subprime creo que estas agencias buscan recuperar el descrédito conseguido y, por ello, el aviso tiene una mayor fuerza.

Estaremos atentos a todas las noticias porque ya estamos avisados como cuando se decía que venía la crisis. Si se dice que puede ser, será; por supuesto, no son buenas noticias para los alcistas.

domingo, 20 de marzo de 2011

Flujo de efectivo vs Ganancia de capital

Invertir vs Especular.

A la hora de planificar nuestra estrategia de inversión deberíamos plantearnos no sólo qué tipo de inversión hacer sino más bien qué tipo de inversor somos.

Más que nada para que luego no haya sorpresas, pero ambos caminos igual de válidos para conseguir el mismo objetivo, alcanzar la libertad financiera.

Cuando invertimos aseguramos el capital por la obtención de un flujo constante de efectivo (CASHFLOW). Es el ejemplo claro de "vivir de rentas" y el cual supone una compra, casi compulsiva, de todo aquel ACTIVO que se nos ponga a tiro. Entendemos, entonces ACTIVO, como todo aquel bien que nos reporta una rentabilidad, vamos que nos dé dinerito. Entraríamos en el mundo anunciado por Kiyosaki de auténtico ingreso pasivo.

Cuando especulamos lo que compramos es un posible ACTIVO que esté infravalorado y que se prevea su revalorización. El ejemplo claro es la compra de mercadería en una empresa para revenderla al público o la compra de acciones para su posterior venta. Como en todo juego, apuesta o especulación nuestra "habilidad" se basará en la forma de encontrar un nicho de mercado o un posible ACTIVO infravalorado para comprarlo.

Cabe la posibilidad de que ese posible ACTIVO se convierta en un indeseable PASIVO. Como ejemplo podemos poner la mercadería no vendida y que tenemos que mantener en almacén o esas acciones que prometían subir y no sólo no suben sino que además se pueden encontrar a una mayor ganga.

RIESGO.

El supuesto riesgo es el que puede que va a determinar la balanza a una mayor o menor rentabilidad. A mayor riesgo o incertidumbre, mayor debería ser la rentabilidad alcanzada. Por ello montando un negocio se puede obtener buenas rentabilidades, mayores que invirtiendo en bonos del Estado (habría que determinar también qué Estado, ¿no?)

PRECIO, PRECIO Y PRECIO

El precio lo determina todo. Aquí parafraseo a D. Antonio Sáez del Castillo. Toda rentabilidad tanto de la inversión como de la especulación va a depender del precio pagado por el ACTIVO. Hasta para la rentabilidad de la renta fija.

Esto tiene una explicación sencilla y es que, en el fondo, lo pagado (PRECIO) influye de manera directa en la rentabilidad determinándose ésta en base al capital invertido.

Con este artículo no deseo realizar ningún juicio de valor sobre qué es mejor o qué debería hacerse pero sí me gustaría remarcar bien la diferencia porque, como diría nuestro viejo amigo, Gordon Gekko: Yo juego sobre seguro y los corderos van al matadero.

Un saludo.